Antonio Rodríguez: Realmente yo no elegí al voleibol, el voleibol me eligió a mí

Marta Peraita / Eva Santos 

Antonio Rodríguez lleva jugando al voleibol desde los 14 años. Con una larga trayectoria a sus espaldas, es uno de los más veteranos en el equipo de Superliga 2 Masculina de la Universidad de Valladolid. A lo largo de todo este tiempo, ha saboreado grandes victorias como el oro en el Campeonato de España cuando era cadete, pero Antonio también ha aprendido con cada derrota y sobre todo nos ha demostrado que el voleibol le ha ayudado a madurar como persona y le ha regalado muchos momentos maravillosos.

Antonio Rodriguez Berceruelo, receptor-atacante del UVa SM2. Fotografía de elaboración propia.

Antonio Rodriguez Berceruelo, receptor-atacante del UVa SM2. Fotografía de elaboración propia.

“Realmente yo no elegí al voleibol, el voleibol me eligió a mí.”

P. ¿Cómo empezaste en el voleibol y por qué elegiste este deporte?

R. Realmente yo no elegí al voleibol, el voleibol me eligió a mí. Empecé en un centro de formación que llevaba acabo la Federación de voleibol de Castilla y León,  pero anteriormente en el colegio, practicaba fútbol y baloncesto.  Todo empezó cuando el instructor de la promoción me dijo que era un chico con cualidades y me ofreció acudir a un campamento de voleibol para conocer el deporte. Disfruté del campamento, pero técnicamente el voleibol es un deporte bastante complicado. Tuve que esperar un par de años para apuntarme al centro de tecnificación de Castilla y León, aunque a esa edad no me llamaba demasiado la atención el deporte en sí , pero entrenar todos los días y tener una disciplina sí me hacía mucha ilusión con esa edad.

P. ¿Qué te ha aportado el voleibol como persona?

R. No me ha aportado solo el  voleibol, me ha aportado y me aporta el deporte en su totalidad. Considero que es fundamental en el desarrollo de cualquier persona, y más en adolescentes. Con 14 años tienes unas responsabilidades limitadas y entrar en un centro con un entrenamiento más riguroso te hace tener prioridades y te ayuda a organizar tu tiempo. El deporte jamás va a hacer perder el tiempo, porque al final  entrenar tantas horas te hace pensar en los estudios y centrarte más en el tiempo que tienes y en el que gastas, y creo que me ha ayudado mucho desde muy joven tener esa responsabilidad. También me ha aportado mucho a nivel físico. Es un deporte muy completo y además llevado a ese nivel de disciplina te ayuda a tener una buena forma física. Y por otro lado lo que es el deporte: tener un equipo y vivir experiencias juntos es maravilloso. Lo que une el deporte ante situaciones complicadas y salir de ahí crea un vínculo muy grande con los compañeros.

P. ¿Cuál ha sido tu mayor logro?

R. Recuerdo con muy buenos ojos un campeonato de España que ganamos con 15 años. Ver que desde pequeño, en dos años, llegas a ser campeón de España a base de entrenamiento y sufrimiento es increíble, no nos lo creíamos cuando ganamos. También en la fase de ascenso que conseguimos con el equipo de  la UVa, cuando era senior. Dejarte la piel para ver al final que el equipo en su conjunto consigue ascender de liga es indescriptible.

P. Y por el contrario… ¿tu mayor derrota?

R. Recuerdo derrotas muy duras de pequeño. El mismo año que ganamos el campeonato de España jugamos otro campeonato y nos eliminaron en cuartos. Nosotros creíamos en nuestras posibilidades pero Andalucía nos ganó. Además, cuando eres pequeño lo vives con mucha ilusión y eso te deja por los suelos. Otra derrota bastante dura fue en una final, en mi último año de juvenil con la Uva. Ver cómo se te va un oro por tres puntos marca mucho a una persona. Pero de todo esto se aprende y al final esas derrotas me han ayudado a afrontar  situaciones de tensión.

P. Empezaste con 14 años, ¿pensabas con esa edad que ibas a llegar a este nivel?

R. No, imposible. Con 14 años miraba a los compañeros que me rodeaban y soñaba ser como esos jugadores en 10 años. A mi juicio, también hay que decir que el voleibol en España ha bajado mucho y por eso ha habido gente que ha dado un salto de categoría porque éstas se han reducido y se han repartido más los jugadores.

P. ¿Estáis contentos con los resultados del club hasta el momento?

R. Desde que empezó la temporada partíamos de la base de que existía mucha incertidumbre por que nuestro entrenador, Jordi, nos tuvo que dejar y además nos han tenido que dejar muchos jugadores. Ha sido un comienzo de temporada extraño, porque además ha tenido que ser un compañero el que pase a tomar el rol de entrenador, y eso hace que sea mucho más complicado lograr la unión de equipo. Al final hemos tenido que ser un poco todos los veteranos los que ejercemos esa labor de entrenadores. También los nuevos jugadores que se ha incorporado en la cantera tienen  entre 15-16 años y no tienen la misma experiencia. Pero a pesar de ello estoy contento con los resultados , ahora de hecho hemos ganado tres partidos seguidos.

 P. ¿El voleibol ha sido siempre tu prioridad?

R. Claramente sí, siempre ha sido a lo que más tiempo he dedicado, pero eso no significa que haya perdido el tiempo con los estudios por ejemplo, hay que saber gestionarlo, y muchas veces es el sacrificio es lo que implica el compromiso con el equipo, nunca me ha importado perderme cumpleaños, bautizos, etc… porque al final el deporte te lo devuelve en éxitos y en como maduras como persona.

Antonio Rodríguez en el terreno de juego. Fotografía de elaboración propia.

Antonio Rodríguez en el terreno de juego. Fotografía de elaboración propia.

P. Según tenemos entendido, tu compromiso con este deporte va mucho más allá, entrenas a niñas en un colegio, ¿verdad?

R. Sí, llevo ya dos años entrenando a unas niñas en categorías infantil y cadete y me gusta cada día más, cuando ves que personas a las que entrenas empiezan a coger técnica y a conseguir resultados tras todo el esfuerzo en los entrenamientos, es algo muy bonito.

P. Y para terminar… ¿Podrías contarnos una anécdota que te haya marcado?

R. Cuando estábamos en primer el año después de volver de Vigo, ya que estuve allí jugando un año, al volver a mi equipo, que por aquél entonces iba en dos categorías menos,  yo tenía actitudes impropias de un deportista y mi entrenador siempre me lo remarcaba: este no es el camino, tienes que bajarte el ego, etc… de manera que cuando estábamos jugando un partido contra Tenerife en el que perdíamos 2-0,  se me fue la cabeza y el árbitro me sacó tarjeta roja y en ese momento me fui del campo. Pero la tarjeta roja solo implicaba un punto más para el otro equipo, entonces mi entrenador, como yo me había ido cabreado, se metió a jugar en mi posición, y el tenía una condición física más baja que la mía por así decirlo y podría estar el partido perdido, pero sin embargo mi entrenador haciendo lo que había que hacer y  luchando cada bola, consiguió remontar el partido y ganamos 3-2.Cuando terminó el partido, me dio unas palmaditas en la espalda, y no hizo falta que me dijera nada más, porque me había demostrado que saliendo al campo y haciendo lo que tienes que hacer se gana cualquier partido y da igual lo mucho que grites o lo bueno que te creas, al final es hacer lo que tienes que hacer y cuando lo tienes que hacer.

“… da igual lo mucho que grites o lo bueno que te creas, al final es hacer lo que tienes que hacer y cuando lo tienes que hacer.”

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