Sufrida primera victoria de los palentinos en casa

 

Bárbara Rodríguez Valbuena / Javier Sánchez de la Fuente

El Chocolates Trapa Palencia se impuso al Iberostar Palma por 81-77 en un partido muy disputado 

El Chocolates Trapa Palencia volvía al Adolfo Nicolás con la mirada puesta en conseguir su segunda victoria consecutiva esta campaña, sabedor de que enfrente se encontraría el Iberostar Palma, en un partido en el que las claves pasaban por controlar el rebote y realizar una buena defensa. Un partido a la altura de las expectativas en lo que a espectáculo se refiere, que terminó decantándose del lado morado por 81-77.

Estadísticas CTPvsIP

Estadísticas del partido | Fuente: balocestofeb

No habían transcurrido los primeros dos minutos de encuentro cuando Joaquín Prado se vio obligado a pedir tiempo muerto tras la avalancha mallorquina inicial, que había cosechado un parcial de 0-10 hasta el momento, gracias a una rapidez ofensiva comandada por dos triples del recuperado Fornas. El Palencia estaba perdido y solo se encontraba en jugadas puntuales por mediación de Grimau y Pressley, que acortaban distancias a través de jugadas exteriores a las que el Iberostar respondía con acierto y ponía los famosos 10 puntos psicológicos de diferencia en el luminoso, que se mantuvieron y ampliaron hasta el final del primer cuarto.

Poco podía hacer un Palencia que ni encontraba huecos ni estaba preciso en el tiro, y que pagó caro no saber reaccionar ante su falta de agilidad y decisión, combinada con la efectividad de un Iberostar que disfrutaba de sus mejores minutos y que colocaba un 14-29 de parcial para cerrar el primer asalto.

El segundo cuarto empezó como el primero, con un tiempo muerto solicitado de nuevo por Prado. Las claves para meterse en el partido pasaban entonces por la defensa y el control de rebote. Pino contestaba a las acometidas rivales con sendas penetraciones que acabaron en bandejas, mientras que Pressley se hacía fuerte en las internadas en la zona y, con una nueva jugada en equipo, obligaba, ahora a Xavi Sastre, a pedir tiempo muerto para poder cortar la buena racha de los locales.

Con Ruffin en pista -que volvía a jugar después de perderse el partido ante el Barcelona Lassa por su proceso vírico-, los palentinos disfrutaban de un reenganche, al menos en precisión, favorecido por la presión en el saque de fondo combinado con la defensa, que los acercaba en el marcador hasta los 20-33. Ni las buenas actuaciones de Pressley, ni las combinaciones de Garrido y Grimau podían poner freno al lituano Zyle, que después de sus diez puntos en el primer tiempo, volvía a rehacerse ahora para terminar el segundo acto con 16 puntos en su cuenta personal. El parcial del segundo tiempo favorecía al Palencia, en un 18-13, pero lamentaba seguir por debajo, y se iba al descanso con un 32-42 en contra.

A pesar del tiempo para reponerse y recapitular, poco parecía que iban a cambiar las cosas en la pista cuando Zyle, enchufado durante la primera parte, se apuntaba cinco puntos más a su cuenta. Entretanto, Ruffin seguía poniendo el punto positivo a la noche en un inicio del tercer cuarto, donde Urko Otegui aparecía en el momento más oportuno para distribuir el juego y animar, tirando de galones de capitán. Un gran control del rebote acompañado de buenas penetraciones traían recompensa para los morados. Llegó entonces el momento decisivo del partido. Alcanzado el ecuador del tercer acto, un triple de Grimau y un palmeo posterior de Ruffin hacían enloquecer a un pabellón que veía como su equipo recortaba distancias y se ponía primero a 7 puntos, luego a 5 y finalmente a 3. Se sucedía entonces un correcalles que dejaba sin respiración al Provincial de Villamuriel. Los de Palma veían peligrar su ventaja e intentaban reaccionar y poner tierra de por medio de nuevo. Vieron canasta y seguían por delante, pero se vieron superados por las ganas y la fe de los de Prado. Con un tercer cuarto con el tiempo agotado y un 52-59 en el marcador -testigo del buen hacer y rehacerse del Palencia- se llegaba al último y decisorio periodo. 

El marcador corría y agotaba los últimos minutos del encuentro. Grimau, Garrido, Urko y Pino de los locales, y Fornas y el todopoderoso Zyle de los visitantes, fueron los hombres del último cuarto. Grimau, que anotaba tres triples consecutivos, mejoraba el porcentaje de acierto y acercaba aún más al equipo. Urko sacaba los balones y arrancaba las jugadas de equipo.  Los puntos morados conseguidos eran nervios que se traducían en faltas personales de los de Palma. Y de ellas, los tiros libres colocaron al Palencia por delante por primera vez en el partido y, a partir de ahí, los de Prado tuvieron que ‘bajar el culo’ para defender la ventaja. Se habían cambiado las tornas.

Pedía calma Urko que, con un 78-75, intentaba agotar los segundos de posesión y  anotar para evitar perder el balón y recibir una contra que pudiera meter a los mallorquines de nuevo en la lucha por el encuentro. Había que frenar a Iberostar en el último suspiro. Fornas recibía una falta a 7 segundos y 4 décimas en una inteligente actuación del Chocolates Trapa, pues disfrutaría así de la última posesión del partido. Dentro. 78-77 y tiempo muerto de Joaquín Prado, que dibujaba en la pizarra la última jugada para agotar el tiempo. 4 segundos y el último balón era para los palentinos. Se le agotaba el tiempo a los baleares y Joan Tomás pecó de intensidad provocando que los árbitros le pitasen una falta antideportiva a 1 segundo y 9 décimas del final. Además de los tiros libres, los chocolateros disponían de la posesión. El partido estaba decidido. El Palencia había remontado gracias a sus ganas, y conseguía su propósito: alcanzar la segunda victoria por  81-77, y regalársela a sus aficionados en casa.

 

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