Un CBC Valladolid denominación de origen

Era uno de los objetivos de Mike Hansen y todos los socios fundadores del Club Baloncesto Ciudad de Valladolid. Mantener un equipo profesional en una ciudad vinculada de forma muy especial al baloncesto y que durante años ha tenido un club en ACB; y por otro lado, ofrecer ilusión y esperanza a los cientos de jóvenes que cada día entrenan, juegan y practican el deporte de la canasta en los colegios de la capital castellana con el anhelo de poder, algún día, jugar en Pisuerga.

Todo ello, sumado a las dificultades económicas que atraviesa el recién nacido Club Baloncesto Ciudad de Valladolid, lógicas al fundar un club de la nada, han hecho posible que el equipo bajo las órdenes de Paco García esté repleto de jugadores vallisoletanos y formados en las categorías inferiores del club: 7 de los 8 jugadores nacionales del equipo carmesí han nacido a orillas del Pisuerga, mientras que tan solo hay cuatro extranjeros para completar la plantilla: Boubacar Sidibe, Rowell Anton Graham Bell, Gullit Mukendi y Henri Wade-Chatman. Un CBC Valladolid denominación de origen.

Paradójicamente, el único jugador nacional y que no ha nacido en la provincia de Valladolid, es el jugador franquicia de las ardillas: Sergio De la Fuente (Vitoria, Álava – 1 de octubre de 1989). El capitán, sin embargo, sí que fue criado en Pucela y sus inicios con la pelota de baloncesto fueron en las categorías inferiores del extinto Fundación Baloncesto Valladolid-Grupo Capitol Valladolid.

Los motivos que puedan explicar este fenómeno son diversos: desde la situación económica de los equipos, pasando por la tradición con el mundo del baloncesto de la ciudad en cuestión o cuestión de calidad en las categorías inferiores. Lo que sí es un hecho, es que la diferencia que existe entre el CBC Valladolid y el resto de equipos castellanoleoneses de la categoría es abrumadora. Además de las ardillas, solamente Agustinos Eras cuenta con un jugador leonés en sus filas, el pívot Sergio Martínez Fernández; mientras que ni CB Zamora ni CB Obila tienen en sus plantillas algún jugador de las respectivas provincias.

Valladolid ha disfrutado durante muchos años de un equipo en la élite del baloncesto nacional: el Fórum en ACB. Por contra, ni Ávila, ni León ni Zamora han conseguido algo semejante, y solamente Burgos y Palencia cuentan actualmente con equipos en divisiones más altas (Palencia Basket y CB Tizona en Leb Oro) que éste renacido CBC Valladolid. Otro dato a tener en cuenta sobre los jugadores vallisoletanos que juegan bajo las órdenes de Paco García, es que todos ellos sido convocados por la selección de Castilla y León en las distintas categorías inferiores del combinado, a pesar de formar parte de generaciones diferentes. La tradición por el mundo de la canasta a orillas del Pisuerga es un hecho y la calidad que atesoran estos jugadores hacen que Miguel González, Sergio De la Fuente y David Ortega hayan disputado partidos también con la selección nacional en categorías inferiores.

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Diferencia abrumadora entre CBC Valladolid y el resto de equipos castellanoleoneses. | Fuente: Elaboración propia

Esta apuesta por el baloncesto de la ciudad es una seña de identidad del CBC Valladolid desde su origen, en junio de 2015. De hecho, el primer fichaje fue Tury Fernández, que no ha seguido en el equipo, pero que fue un claro ejemplo del prototipo de jugador que buscaban para el equipo: vallisoletano, joven y con ganas de jugar para su afición. Tras él, de forma paulatina, Antonio Izquierdo, José Juan Lobato, Miguel González, Jonathan Arranz, Daniel Astilleros y la guinda del pastel, Sergio De la Fuente, se fueron sumando a las ardillas con un curioso denominador común que venía a confirmar esta teoría. Todos los jugadores vallisoletanos fueron presentados en los colegios de la ciudad donde se habían formado y donde habían estudiado. Lourdes, el Instituto Zorrilla, Galileo, La Enseñanza… patios de cemento, de parqué o de moqueta en los que, cada día, entrenan cientos de niños juegan al baloncesto. Barrios ricos, pobres y trabajadores, que cada día suspiran por ver a sus hijos crecer y cumplir sus sueños.

Apelando a lo emocional, la idea de Mike Hansen era perfecta. Reunir en un mismo equipo a los mejores jugadores de la ciudad y hacerles competir en la tercera mejor categoría del baloncesto profesional español. Pero algo falló. La lesión del capitán, Sergio De la Fuente, truncó todas las aspiraciones del equipo que sumado a un calendario muy desigual con nueve de los trece partidos de la segunda vuelta lejos de Pisuerga propiciaron el descenso del Ciudad de Valladolid. Las críticas a una confección autóctona de la plantilla no asolaron a Hansen y compañía que, prefirieron escudriñar mejor el mercado de fichajes para acertar con los extranjeros, que al fin y al cabo son los que marcan las diferencias.

Esta temporada Pablo Esteban sustituye a Jonathan Arranz, que ocupó su sitio en la UVa, mientras que las bajas de Tury y Gillespie han sido suplidas con la llegada de Henri Wade-Chatman. Por dentro, la marcha de Shota Gelozonia y Javier González han dejado sitio en la zona para que Boubacar Sidibe y Gullit Mukendi jueguen en el CBC Valladolid.

Los entrenadores, también de la casa

Los encargados de dirigir al equipo en la todavía corta vida del Ciuda de Valladolid también han sido apuestas por los técnicos locales. El primero, un caso parecido al de Sergio De la Fuente. Iñaki Martín, nacido en San Sebastián, hila su carrera a la de Porfirio Fisac que cumple gran parte de su carrera como entrenador en Valladolid. Tras la desaparición del CB Valladolid SAD, Mike Hansen le dio la oportunidad al ahora seleccionador de Mozambique y subcampeón en dicho país en categoría femenina, de tomar las riendas del primer equipo. Dubitativo, al final aceptó el cargo y sacó el máximo de una plantilla irregular, con altibajos, y marcada por las lesiones de Sergio, la marcha de Centeno y Shota o la falta de forma de Gillespie, llamado a ser un referente.

Tras su despedida, desde la directiva se fijó el objetivo de atraer a un vallisoletano para pilotar la nave de las ardillas. Bien podrían haber sido Hugo López o Gustavo Aranzana, pero la elección fue Paco García, con más de 30 años de experiencia como técnico. Con once jornadas disputadas, se puede concluir que Paco, a pesar de la polémica, está cuajando una buen temporada en el banquillo de Pisuerga y ha sabido reconducir a jugadores como Davichu Ortega o Pablo Esteban que no estaban rindiendo al nivel esperado. Además, y volviendo al tema de las ardillas autóctonas, el míster ha hecho debutar a dos jóvenes promesas del equipo júnior. Un equipo “made in Valladolid”, un club con denominación de origen.

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Paco García dirigiendo a las ardillas contra Sammic ISB. | Fuente: Víctor Garrido

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