Nacho González: “Lo importante para el Atlético Valladolid es formar un proyecto de club”

El técnico del Atlético Valladolid combina juventud con madurez y cautela con ambición.

Nacho González es una “rara avis” en el mundo del deporte. Entrenador de categorías inferiores desde la adolescencia por devoción, compaginó su pasión con la licenciatura en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Con tan solo 26 años, no pudo evitar el hundimiento de una nave a la deriva y ahora, con 28, capitanea con mano maestra otra con similar tripulación pero distinto nombre. Tiene muy claro dónde está, lo que quiere y cómo lograrlo.

Nacho González entrenador del Atlético Valladolid Recoletas

Pregunta: Se puede decir que ser entrenador más bien fue algo vocacional…

Respuesta: Pues sí. Empecé a entrenar, me gustó y ya decidí dedicarme más a ello, pero siempre de manera amateur y un poco para enseñar a los niños, transmitirles un poco la pasión que yo tenía por el balonmano. En un principio solo entrenaba a niños y poco a poco fui teniendo equipos que estaban bien, fuimos progresando, me llamaron de la selección de Castilla y León y poco a poco he ido mejorando como entrenador.

P.: ¿Cómo reaccionó cuando le encomendaron la responsabilidad de entrenar al Balonmano Valladolid siendo tan joven y sin experiencia en ASOBAL?

R.: Hay que ponernos en el caso de cómo estaba el balonmano en aquella época. Yo había salido del club hace dos años, antes había entrenado a categorías inferiores del Balonmano Valladolid, luego pasé a dirigir la cantera y ahí me llegó una oferta del Nava de la Asunción. Estuve dos años dirigiéndoles y en ese momento ya el Balonmano Valladolid había ido para abajo. El club apostó por un técnico joven, de la casa, con poca experiencia, con todo lo que eso supone. Mi sueño de siempre de dirigir al primer equipo se transforma un poco en pesadilla, pero yo sí que tengo el orgullo de haber podido cumplir uno de mis sueños.

“Había gente con familia a la que le costaba llegar a fin de mes, fue muy duro”

P.: Ese descenso y la consiguiente desaparición, ¿podríamos decir que fue el momento más duro de su carrera como entrenador?

R.: Sí, con mucha diferencia, pero no solo ese momento. En toda la temporada pasé momentos muy duros por ver a jugadores y profesionales que no cobraban su sueldo. Afectaba personalmente: había gente con familia a la que le costaba llegar a fin de mes. Vivir esa situación desde dentro es muy duro, fue lo más duro del año, más casi que el descenso o la desaparición del club. Cuando ya ves que la situación es crítica y que encima descendemos y estamos abocados a la desaparición es duro porque es mi club, y ver desaparecer tu club es muy duro.

P.: Pronto se refundó y ya el año pasado se quedaron a un penalti de ascender a la Liga ASOBAL. Este año y después del gran inicio, ¿lo ve un objetivo más realizable?

R.: Después de lo vivido con el Balonmano Valladolid, lo importante es la supervivencia del club, formar un proyecto bonito, que ilusione a la gente, y que los niños y la cantera puedan tener un equipo en el que fijarse. Todas esas cosas deberían estar por delante del aspecto deportivo. Lógicamente, para eso los resultados deben acompañar. Para mejorar lo anterior, en esta temporada solo hay un paso: ascender a ASOBAL. Pero, bueno, también pienso que debemos ser cautos. No podemos llegar a ASOBAL de un salto.

P.: ¿Hasta qué punto era importante la renovación de la plantilla? ¿Qué han aportado los nuevos?

R.: Vienen jugadores que conocen el estilo de juego que trabajamos nosotros aquí en Valladolid y con el Atlético Valladolid. Son jugadores que conocen el estilo de juego, que ya habían trabajado conmigo, como Nico [López] o David [Fernández]. Eso facilita mucho las cosas. Javi Díaz, como portero, se ha incorporado más fácil, y luego está Diego Camino, que es el que debe comandar todo, que es el central.

“Llenar los pabellones debe ser nuestra preocupación”

P.: Cambiando de tercio, ¿los dos mundiales que ha ganado España en la última década le han dado al balonmano el impulso mediático deseable en nuestro país?

R.: Yo creo que no le han dado el impulso que a todo el balonmano nos gustaría. Si hablamos de la liga francesa o la alemana, nos dan cien mil vueltas. Tenemos datos de que Valladolid es el segundo equipo al que más gente viene a ver, pero tenemos que seguir dando pasos adelante. Llenar los pabellones debe ser nuestra preocupación. Luego, televisiones, sponsors, etc.

P.: ¿El balonmano no se vende bien o el fútbol lo acapara todo?

R.: Quizá un poco de las dos cosas. Si echamos la culpa al fútbol en España nos estamos poniendo una venda en los ojos, aunque lo mueve todo y en otros países no es tan exagerado. Ahora bien, tenemos que dar pasos adelante y hacer cosas nuevas. Nos debemos fijar en cómo estaba la liga francesa hace diez años y cómo está ahora, y qué pasos ha dado para conseguir eso. Porque Alemania siempre ha estado ahí. Los pasos en Francia, que tenía una liga muy pobre, han sido la profesionalización de los clubes, seriedad en el ministerio del deporte, que aquí no tenemos, etc.

P.: Uniendo selección y club, el primer mundial de España en 2005 vino de la mano de Juan Carlos Pastor. ¿Qué aprendió de él?

R.: Muchas cosas… y, ahora que lleva unos años fuera, hablamos de que nos hubiese gustado aprender más todavía. La manera de jugar que se implantó desde 2005 en adelante, que ya venía en Valladolid jugándose, fue una evolución en el mundo del balonmano. La evolución táctica, el juego con el pivote, el pivote como arma ofensiva… Todo el fundamento táctico, tanto defensivo como ofensivo, me siento un afortunado de haberlo aprendido de Juan Carlos. También de otros grandes entrenadores, como Jota [Jesús Javier González] o como Raúl [González]. Los entrenadores de Valladolid están entre los mejores del mundo.

P.: ¿Se ve aquí durante muchos años?

R.: Bueno, es mi ciudad, mi casa. Me siento un afortunado de entrenar en mi ciudad, aunque también hay otros proyectos, otras ligas y me gustaría vivirlos… Quiero que el proyecto crezca y si puedo estar yo, encantado… Pero también debemos ser conscientes de que debemos formarnos en otras cosas y estar preparados para cuando no podamos estar ligados al balonmano.

Sí quiero recalcar que la seriedad que se da desde el club ayuda mucho para trabajar cada día en lo deportivo, a poder estar cómodos y a que podamos subir: la seriedad de la gente que sabe de lo que habla, cómo se siente un jugador, cómo se siente un entrenador… La seriedad económica, los patrocinadores, el primer equipo, la cantera, la afición, por los que estamos donde estamos… Un proyecto debe estar consolidado por muchas patas y debemos estar todos unidos, no solo el primer equipo. Ahí es donde se fraguan los grandes proyectos.

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