El Dépor anula a un Celta desconocido y se lleva el derbi

Un gran mosaico llenó de colorido las gradas de Riazor

Un gran mosaico llenó de color las gradas de Riazor

El Deportivo firmó un gran encuentro ante un Celta apagado. El conjunto herculino regresa a la senda del triunfo dando una imagen de solidez y eficacia ante su afición. El trío atacante de los celestes no estuvo a la altura. Continúa la racha de Lucas, que no parece tener techo.

Alejandro Rodríguez/ Israel Remuiñán

Más de 30.000 gargantas poblaban las coloridas gradas de Riazor, silenciadas solamente durante el minuto dedicado a las víctimas del terrorismo. Sesenta segundos emotivos de conmemoración “a la gallega” en los que pudimos escuchar Negra sombra, poniéndole los pelos de punta incluso a los más lampiños. Segundos antes, herculinos y celtistas se encargaban de cantar unidos el himno gallego, rodeados por un espectacular mosaico. Todo estaba preparado para el partido más esperado del año en A Coruña.

Los primeros minutos fueron de una intensidad especial; todos y cada uno de los jugadores que salieron a defender sus respectivos colores eran conscientes de que aquello era algo más que un partido. El factor “O noso derbi” impregnaba el aire de la ciudad herculina y era el Dépor quien lo inspiraba y exhalaba mejor. Los de Víctor Sánchez del Amo salieron enchufados y con ganas de tener la pelota. Si algo caracteriza al entrenador madrileño es su versatilidad a la hora de plantear los encuentros.

Cani volvía al equipo titular y quería aprovechar su oportunidad. Sus internadas por banda derecha, unidas al peligro que desprende Lucas cada vez que una parte de su cuerpo contacta con el balón, pusieron en aprietos a un Celta que tuvo el gol en las botas de Nolito tras un error de Arribas, pero su vaselina le saldría demasiado floja, fácil para Lux. Pese a que la tónica del equipo olívico es el manejo del esférico en la parcela central, era el Dépor quien llevaba la iniciativa a la hora de crear juego.

Ese control de la situación por parte de los blanquiazules daría sus frutos. Bergantiños se incorpora al ataque, recibe un balón en el área y tras meter el pie como puede Sergio rechaza el cuero. No era casualidad que por allí pasaran Lucas -¿quién si no?- y su olfato goleador para empujar el balón a las mallas. La grada estalla de júbilo, aunque enmudecería un par de minutos más tarde.

Lux detiene el pennalti lanzado por Nolito

Lux detiene el pennalti lanzado por Nolito

Balón aéreo hacia Aspas, que quiere controlar en el área pero es derribado por Navarro. Álvarez Izquierdo no duda en señalar la pena máxima y Lux tampoco a la hora de lanzarse a su derecha para detener el lanzamiento de Nolito. Enloquece Riazor, aunque se quedaría a medias con las ocasiones de Lucas y Jonathan para poner el segundo en su casillero. El Celta metió una marcha más y empezó a tocar el balón, pero estaba falto de ideas en los metros finales. Lejos de dormirse, el partido seguía muy vivo, aunque sin ocasiones claras. El que sí lo tuvo claro fue el árbitro al pitar el final del primer tiempo.

Todavía no habían vuelto todos los aficionados de la cantina y Luisinho ya estaba creando peligro en el área celeste. Las consignas en la segunda mitad eran claras: el Dépor, controlar la situación; el Celta, mantener más tiempo la posesión del balón. Aunque las comparaciones son odiosas, la segunda parte no fue tan brillante. Orellana se activó, pero se topó repetidas veces con la defensa deportivista, sobresaliente en todas las facetas.

El conjunto blanquiazul se mostraba muy sólido en defensa y conciso en ataque. Juanfran lanzó un zapatazo desde 25 metros que hizo bailar la cruceta de la meta defendida por Sergio. También lo intentó Luisinho, pero su disparo desde fuera del área se marchó alto. El Celta reforzó su ataque con la entrada de Guidetti, pero no era el día de los de Berizzo. En toda la segunda parte Lux solamente tuvo que intervenir en un tímido lanzamiento de Aspas. Una pequeña tangana trató de mancillar la deportividad que reinaba en el encuentro, pero finalmente se saldó con una doble amarilla para Juanfran y Jonny tras una riña propia de un patio de colegio.

El único jugador celeste que conseguiría introducir el balón en la portería sería, paradójicamente, el que menos intención le puso. Jonny cedió un balón a Sergio sin cerciorarse de su adelantada posición y dinamitaría cualquier posibilidad de que al Dépor se le escapasen los tres puntos; el balón entró llorando, reflejando lo que ocurría en las mejillas de los aficionados visitantes.

Gol en propia puerta de Jonny

El esférico se introduce en la portería celeste ante la atenta mirada de Sergio

Los de Víctor, que llevaban cinco jornadas sin ganar, salen reforzados del choque y acechan la zona que da derecho a jugar en Europa. Por su parte, el Celta se mantiene en una posición privilegiada, aunque inmerso en una dinámica negativa.

Ficha técnica 

Deportivo (4-2-3-1): Lux; Juanfran (Jonás Gutiérrez, 80’), Arribas, Sidnei, Navarro; Mosquera, Bergantiños; Cani (Fajr, 67’), Lucas Pérez, Luisinho; Jonathan Rodríguez (Laure, 74’).

Celta (4-3-3): Sergio; Jonny, Fontás (Planas, 59’), Gómez, Mallo; Pablo Hernández (Guidetti, 72’), Augusto, Wass; Nolito, Aspas, Orellana.

Goles: 1-0, Lucas (22’) 2-0, Jonny p.p. (93’).

Árbitro: Álvarez Izquierdo (colegio catalán). Amonestó a los deportivistas Lucas Pérez (22’), Lux (24’), Mosquera (51’), Jonathan Rodríguez (53’), Luisinho (69’) y Juanfran (77’), y a Hernández (39’), Jonny (77’) y Nolito (83’) por parte del Celta.

Incidencias: partido correspondiente a la jornada número 12 de la Liga BBVA disputado en el Estadio de Riazor ante 30.666 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por las víctimas de los atentados de París. Un espectacular mosaico presidió la entrada de los futbolistas en el campo, acompañado por el himno gallego.

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